2017/06/12 Política

Desacuerdos chinos con los radicales

Argentina
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Quejas. Los radicales se quejan, por ahora en voz baja, porque, dicen, el Pro les saca espacio a sus candidatos para poner propios. El affaire Alfonsín enturbió la relación con la gobernadora Vidal. Carrió se pinta para la guerra.

La gira a China fue para Mauricio Macri su gira “del arco iris”, para usar el lema que usó el peronismo primitivo para festejar el éxito de la que hizo Eva Perón a Europa en 1947. Pero, como en la vida, toda dicha tiene su calvario. Ese viaje abrió heridas con los socios radicales de la alianza de gobierno; por ahora duelen, aunque falta que derramen sangre. El trato que le dieron a Susana Malcorra precipitó su renuncia, que había avisado desde fines del año pasado pero que no tenía fecha. Nunca lo dirá en público, pero le molestó que, en algunas conversaciones, la representación argentina la ejerciese, aun en temas políticos propios del Cancillería, el ministro de Producción Francisco Cabrera. La renunciante Malcorra venía de punta con su colega del Gabinete, una herencia de la vieja tensión entre su oficina y otras carteras que entienden sobre negociaciones económicas, algo que lleva décadas sin restañarse. Pero el “empoderamiento” -para emplear la neoparla de los burócratas- de “Pancho” colmó su paciencia. Y se va antes.

Cómo perdió Morales un diputado en China Tampoco confesará nada en público Gerardo Morales, otro pasajero de esa gira, que, en plena negociación del acuerdo para inversiones chinas en energía renovable en su provincia, lo codearon para un aparte. Había un precio que pagar por esa facilidad para su trajinada administración: la candidatura de primer diputado nacional por Jujuy para un hombre del Pro. Nadie quiere asumir la anécdota, pero fue el propio Macri quien lo interesó en ese trueque chino. En las elecciones que vienen, la UCR aspiraba a que renovasen todos sus diputados. Pero como el actual ministro de salud provincial, Mario Fiad, encabezará la lista de senadores, el Pro le reclama un puesto entrable. En Jujuy la energía puede ser renovable pero no ciertas bancas.

Perfectos desconocidos No regresó tampoco del mejor ánimo Emilio Monzó, que compartió 12 días y 12 noches con Macri, que incluyeron el privilegio de algunas cenas a solas con el matrimonio presidencial. En pleno viaje recibió el dardo de un despacho de la agencia oficial Télam, que especulaba con su relevo como jefe de los diputados. A la hora de la vuelta, se encontró con que el rol que le había prometido en la campaña es papel mojado. Después de la reconciliación con Marcos Peña y María Eugenia Vidal, le aseguraron que iba a estar en el armado de las listas de Cambiemos en todas las provincias. Sólo llegó a participar de una cena en Capital y un viaje a Mendoza. Al regresar del viaje-caricia de China, su rol de armador provincial lo asumió plenamente Peña. Monzó es un fan del filme italiano “Perfectos desconocidos” (se estrenó el jueves, pero lo vio hace rato por algún streaming) que imagina una reunión de matrimonios cuyos secretos estallan cuando cada uno toma el teléfono celular del otro. Para él, ilustra mejor que nadie la trama conyugal de Cambiemos.

El trío contraataca Este balance no se registró en una única sede. Lo más importante fue el encuentro que tuvieron en la noche de ese martes los integrantes del trío que maneja el partido, más allá de las formalidades: Morales, Ángel Rozas y Mario Negri. Protagonizaron durante una larga cena en Marcelo -sede histórica de grandes conspiraciones - un seminario sobre las relaciones de su partido con el Pro y la mesa chica presidencial, que arrojó conclusiones poco alentadoras. El eje de las coincidencias fue el repaso que hicieron distrito por distrito, y señalaron en dónde el Pro les quiere sacar bancas a los radicales. Morales es el garante de un acuerdo personal con el propio Macri que dice lo siguiente: todos los candidatos de los partidos de la liga Cambiemos tienen que tener la oportunidad de reelegir. Si crece la cantidad de diputados -para citar la cámara de las grandes pujas internas- tienen que aumentar por igual los de cada partido. ¿Se cumple eso? El balance es negativo. En muchos distritos el Pro le pide a la UCR que, más allá de la razonabilidad -es decir por “deseo de Mauricio”- resigne candidaturas en favor de ellos. Ocurre en Jujuy, Santa Fe, Córdoba, Misiones, Chaco, Mendoza, Santa Cruz, Tierra del Fuego. Hay una servilleta con anotaciones que sería tedioso reproducir aquí, pero esa mesa concluyó que el Pro les “caranchea” candidaturas para aumentar su bloque en una decena de candidatos, a costa de los radicales. “¿Es una alianza leal -se escuchó en esa mesa- si un partido en vez que hacer crecer a todos, quiere desplazar al socio?”.

Alfonsín, ni candidato ni embajador ¿Qué motivo hay? Especulan varios: el principal es que el Pro quiere aprovechar la buena suerte que le vaticinan las encuestas para sumar más legisladores y consolidarse como una fuerza competitiva, frente a los radicales, para la pelea del 2019. Esos números se van confirmando en todas las encuestas que salen a la luz. Este fin de semana terminó de cerrar la muestra de la consultora M&R, de Gustavo Marangoni, que confirma el pronóstico de un triunfo de Cambiemos con la fórmula Bullrich-Cambiemos, que supera al Frente para la Victoria, con 33,5 y 34,1% por sobre, respectivamente, el ticket Cristina-Scioli, 33%, o Magario- Insaurralde, 28,7%. En esa muestra, el dúo Massa-Stolbizer está en los 17% y Randazzo-Domínguez rondan entre los 5,1% y 6,4%. Esto alimenta aventuras, como la citación de Vidal a Ricardo Alfonsín para ofrecerle un lugar en la lista de diputados de Cambiemos sin tener en cuenta dos gestos: 1) avisarle primero a Daniel Salvador, vicegobernador y presidente de la UCR en Buenos Aires; 2) no tuvo en cuenta que Alfonsín ya había hecho público que no sería candidato. El final es descalificante para esta operación, porque la gobernadora concluyó: ¿y una embajada? Hasta para caranchear hay que tener muñeca. El Pro, según esta hipótesis, tiene la última oportunidad de emplear su fuerza para asegurarse una sobrevivencia como partido; un futuro del que sí presumen radicales y peronistas. Para el Pro es la única oportunidad en su pelea por existir. Para los partidos preexistentes, estos años son una experiencia más en su larga vida.

Tambalea el interbloque Las respuestas aterran: la primera es revisar la existencia misma del interbloque, la formación legislativa que integran el Pro, la UCR, la Coalición Cívica y alguno más. El gobierno de Cambiemos no es un gobierno de coalición, definió el propio Macri cuando ganó las elecciones. ¿Qué es entonces? Primero una alianza electoral. ¿Resultado? Exitoso. Segundo, una alianza legislativa. ¿Resultado? Exitoso, si se mira lo que logró Cambiemos siendo minoría. El “carancheo” preelectoral pone en crisis a la alianza electoral porque el Pro quiere tomar -según este diagnóstico- ventaja por sobre los demás. ¿Para qué entonces un interbloque?, se preguntaron esa noche. “Volvamos a ser un bloque independiente del Gobierno, que sea oficialismo, pero que nos vengan a negociar las leyes de a uno. Y que los ministros, en lugar de ir a tocarle el timbre a la casa de Massa y negociar leyes, como ganancias, comiendo sushi, vengan a tocar el timbre acá”, dice el argumento más fuerte que se escuchó esa noche.

En una de esas, Faurie resulta radical El caso Malcorra ayudó a agrandar la distancia. Los radicales creen que era de ellos y que la Cancillería era un ministerio asignado a su partido. El Gobierno dice ahora que se enteraron de que ella era radical después de haberle ofrecido el cargo. Y que tampoco creen que su sucesor, Jorge Faurie, sea peronista. Sobre la mesa principal del área presidencial hay una carpetita con el escalafón de diplomáticos de carrera, que encabeza Faurie. Lo designaron por eso, a propuesta del asesorísimo Fulvio Pompeo. Allí creen, incluso, que Faurie es radical de origen, aunque la única militancia que se le conoce es el massismo, en cuyo comando de campaña trabajó antes de 2015. De paso, nace allí otra estrella, la empresaria Natalia Zang –una Quintana girl que viene de Farmacity y que reemplazará a Faurie como manager de la cumbre del G20 de 2018.

Carrió y otro ultimátum a Macri Esta situación de guerra moviliza soluciones de guerra: Elisa Carrió, controller pública y privada del Gobierno, le pedirá una entrevista a Macri para advertirle que las cosas se ponen en un límite. Así como los radicales amenazan con romper el interbloque, ella amenaza con renunciar a la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados porque se enteró de la salida de Malcorra y de la entrada de Faurie por los diarios. Olivos no está en condiciones de tolerar esto. El mensaje para esa cita con el presidente es que el gobierno no está valorando como corresponde lo que puede ocurrir si estalla definitivamente el interbloque y la alianza del Pro con la UCR. Y otra advertencia: María Eugenia Vidal no va a comer más a su casa de Capilla del Señor. Algo se ha roto detrás de las verdes ligustrinas. Por lo menos, la confianza en la gobernadora.

Por IgnacioZuleta
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